viernes 20 de enero de 2012

RES GESTÆ DIVI AVGVSTI

14.    A mis hijos Cayo y Lucio Césares, que la fortuna me arrebató jóvenes, para honor mío, el senado y el pueblo los designó cónsules cuando tenían catorce años, para  que asumieran esa magistratura luego de cinco años, y decretó el senado que desde ese día en que fueron conducidos al foro, estuvieran presentes en las decisiones públicas. 2. Por su parte todos los équites romanos, obsequiándolos con escudos y lanzas de plata, nombraron a uno y otro de ellos príncipes de la juventud.